Después de un divorcio, hay una pregunta que aparece con mucha frecuencia en el despacho:

“Mi hijo dice que quiere vivir conmigo… ¿puede decidirlo él?”

Es una cuestión delicada, porque mezcla lo jurídico con lo emocional.
Y porque, en muchas ocasiones, lo que el hijo expresa no siempre es fácil de interpretar.

🔹 ¿Puede un hijo elegir con quién vivir?

La respuesta corta es: no decide, pero sí se le escucha.

Las decisiones sobre guarda y custodia deben adoptarse siempre atendiendo al interés superior del menor, que es el criterio que prevalece.

Ahora bien, eso no significa que su opinión no sea importante.
Al contrario: puede ser un elemento muy relevante.

🔹 ¿A partir de qué edad se tiene en cuenta su opinión?

Aquí conviene ser precisos.

👉 A partir de los 12 años, los menores tienen derecho a ser escuchados por el juez en los procedimientos de familia.

No es algo opcional:
la ley establece que deben ser oídos, al presumirse que tienen suficiente juicio.

Esta audiencia se realiza en un entorno adecuado y con las debidas garantías.

👉 Antes de esa edad, también pueden ser escuchados, si se considera que tienen la madurez suficiente.

🔹 ¿El juez tiene que hacer lo que diga el menor?

No.

Es importante entender que escuchar no es lo mismo que decidir.

El menor expresa su opinión, pero el juez valorará:

  • Su grado de madurez
  • La coherencia de lo que manifiesta
  • El contexto familiar
  • La posible influencia de uno u otro progenitor
  • Y, en muchos casos, los informes del equipo psicosocial

👉 La decisión final siempre se toma en función del interés superior del menor, no solo de su deseo.

🔹 ¿Y si el menor se niega a ir con uno de los progenitores?

Es una situación más frecuente de lo que parece.

En estos casos, conviene actuar con especial cuidado.

No se trata únicamente de exigir el cumplimiento de un régimen de visitas, sino de entender qué está ocurriendo realmente.

Puede haber múltiples causas:

  • Conflicto entre los progenitores
  • Influencias externas
  • Malestar real del menor
  • Dificultades en el vínculo

Cada situación requiere un análisis concreto.

🔹 ¿Se puede modificar la custodia por este motivo?

Sí, pero no de forma automática.

El hecho de que un menor exprese su preferencia puede ser un elemento relevante para solicitar una modificación de medidas, pero no es suficiente por sí solo.

Será necesario acreditar:

  • Un cambio relevante en las circunstancias
  • Que la modificación responde al interés del menor

🔹 ¿Qué es lo más recomendable en estos casos?

Antes de acudir directamente al juzgado, es importante analizar bien la situación.

En muchas ocasiones, estos conflictos pueden reconducirse mediante:

  • Diálogo entre progenitores
  • Intervención de profesionales
  • Mediación
  • Coordinación de parentalidad

Porque detrás de la negativa de un menor suele haber algo más que conviene entender.

🔹 Conclusión

Que un hijo exprese con quién quiere vivir es importante.
Y, a partir de los 12 años, además, tiene derecho a ser escuchado por el juez.

Pero no es una decisión automática ni vinculante.

Debe valorarse dentro de su contexto, con cuidado y poniendo siempre en el centro su bienestar.

🤝 ¿Te encuentras en esta situación?

Si tu hijo está rechazando convivir con uno de los progenitores o quiere cambiar su situación, es importante analizarlo bien antes de dar cualquier paso.

Cada caso es distinto.
Y la forma de abordarlo también.


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