¡Bienvenido Septiembre!

¡Buenos días familia!

Ya estamos en Septiembre. Mes de comienzos, de proyectos, de propósitos y de tomar decisiones. La experiencia nos demuestra que en este mes se incrementan considerablemente las consultas en mi despacho y se duplican la solicitud de divorcios, pero ¿por qué?

Hay una explicación detrás, y es que, volvemos de un periodo de vacaciones, en el que pasamos mas tiempo con nuestra pareja y si la relación no funciona, se agudizan los defectos del otro y los problemas se hacen mas evidentes. En definitiva, nos damos cuenta de que no somos felices.

El resto del año, pasamos mucho tiempo fuera de casa, en el trabajo, realizando tareas domesticas, con multitud de compromisos sociales, llevando un ritmo de vida acelerado que impide pararnos a pensar si ésta es la vida que queremos.

Si estas en esta situación y quieres divorciarte o separarte, es normal que te preguntes ¿qué puedo hacer? ¿por donde empiezo?

Lo primero que tienes que hacer es ASESORARTE, y asesorarte BIEN. Con ello me refiero a que debes acudir a un abogado de Familia especializado. Porque el Derecho de Familia, es un derecho especial y especifico y no todos los abogados saben de derecho de familia. Se trata de tu futuro y el de tus hijos, y solo cuando conocemos nuestros derechos y obligaciones podemos decidir correctamente. Por eso no vale cualquier asesoramiento.

Ademas de un ABOGADO EXPERTO EN DERECHO DE FAMILIA, debe ser un abogado con un talante NEGOCIADOR. Creo que esto ultimo es fundamental en un ámbito como el familiar, porque mas allá de “llevar razón”, está la “necesidad de entendernos”, de “hacer las cosas bien” por el bien de los hijos comunes o de los bienes que se tienen en común. Esto significa que hay varias formas de solucionar los problemas, y podemos elegir una vía amistosa, de negociación y consenso, frente a una vía litigiosa. La MEDIACIÓN FAMILIAR puede ayudarte a lograrlo.

Con ello, conseguirás que el desgaste emocional inherente a toda separación o divorcio sea menor y sobre todo, tendrás la tranquilidad de pensar que has intentado solucionar los problemas de la mejor manera.

No siempre es posible llegar a un acuerdo o a una solución amistosa, pero merece la pena intentarlo. La buena noticia, es que, si quieres, puedo ayudarte. ¡Llámame y lo intentamos!

El divorcio no es un fracaso, el fracaso es vivir una vida permanente de infelicidad. ¿Estas de acuerdo?

GRACIAS por leerme y comparte si crees que puede ser útil

¡Feliz semana!

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