¡MAMA, ME ESTAS RALLANDO!

¡Hola Familia!

¿Os suena? seguro que a más de uno/a sí.  Como muchos sabéis, además de abogada y mediadora, por encima de todo soy madre, ¡y de un adolescente!.

A los que convivís con adolescentes seguramente os resulte familiar estar gritando todo el día, ¡recoge tu cuarto! ¿Me estás oyendo?, ¡Cuantas veces te lo tengo que repetir!….Es difícil relacionarse con un adolescente.  Y yo, que soy de mente inquieta, no paro de buscar aquí y allá, claves para mejorar la relación con mi hijo. Los que saben de “esto”, dicen que “La clave está en el dialogo” y yo lo comparto. Creo firmemente en el poder de la palabra. Lo difícil es dar con la palabra correcta en el momento apropiado.

Una gran amiga, que seguro se sentirá identificada, me comentaba que ante la difícil situación que sufría con su hija adolescente se repetía interiormente una y otra vez “no es ella…., volverá a ser ella…., esto pasará…”. Y es verdad, por suerte, la adolescencia pasa. Hay que tener presente que es un estado pasajero.

Tenemos claro que hay que dialogar con nuestros hijos adolescentes, pero ¿Cuándo? Pues no cuando a nosotros nos venga bien, sino cuando ellos lo necesiten. Esto implica que habrá que aprovechar el momento que tengan algo que decir para estar disponibles al cien por cien ya que si no, se perderá la oportunidad. Nuestros hijos adolescentes, deben saber que siempre cuentan con sus padres. Esta es la teoría pero veo complicado llevarlo a la práctica. Aun así, habrá que intentarlo ¿no?

Segundo paso, ¿Cómo hablamos con ellos? Pues hay que generar confianza. Esto supone que aunque nos estén contando algo que haga que nuestros ojos den varias vueltas de campana, mantengamos la calma porque si reaccionamos mal, probablemente no nos vuelvan a hacer una confidencia. Debemos aceptar sus formas, y hacerles razonar. Pero eso no se consigue a base de poner sobre la mesa buenas razones desde nuestro punto de vista, sino de ofrecerles razones que tengan peso para ellos. Es fundamental establecer pactos  porque cuando se pacta, se produce un compromiso y el compromiso une.

Debemos utilizar un lenguaje optimista, de hecho el titulo del post tiene que ver con esto. Unos padres que continuamente se quejan por todo, terminan “rallando” con lo mismo, lo que produce inmediato rechazo en nuestros hijos y bloqueo. Si no somos capaces de ver lo positivo y tratamos de tomarnos las cosas con sentido del humor, estaremos levantando un muro entre nosotros y nuestros hijos, difícil de romper.

Algunas expresiones, que usamos a menudo que no propician el dialogo y hay que evitar son: “Estoy harta/o de ti”, “Eres incapaz de hacerlo”, “Aprende de tu hermano”, “Me matas a disgustos”… Es mejor sustituirlas por otras como: “Estoy seguro/a de que eres capaz de hacerlo”, “Estoy muy orgulloso/a de ti”, “Noto que cada día eres mejor”, “Tú lo lograrás”.

No obstante, si quereis profundizar en el tema, os dejo algunos títulos de publicaciones sobre la materia:

Adolescente. Manual de instrucciones, de Fernando Alberca. El conocido autor de Todos los niños pueden ser Einstein te da las claves para conocer qué piensa y siente el adolescente, entender su comportamiento, aprender a interpretarlo y saber reforzar su autoestima.

¡Socorro! Tengo un hijo adolescente, de Jean Bayard y Robert T. Bayard. Tras criar a cinco adolescentes, esta pareja de educadores te cuentan con un estilo desenfadado y divertido cómo sobrevivir al comportamiento rebelde y contestatario de tus hijos durante su adolescencia. El secreto: entenderlos.

El talento de los adolescentes, de José Antonio Marina. Pedagogo y filósofo, Marina explica cómo guiar a tus hijos adolescentes hacia su pleno desarrollo y madurez, de manera que aprendan a elegir bien sus metas y a movilizar los conocimientos y habilidades necesarias para alcanzarlas. 

Ser adolescente no es fácil, de Ignacio Avellanosa. Si quieres saber qué pasa por la cabeza de tu hijo adolescente, este libro te abre la puerta a todos sus problemas: los cambios físicos, la sexualidad, los malos resultados escolares, los trastornos de la alimentación, las conductas de riesgo…

La educación inteligente, de Bernabé Tierno. Un libro básico en toda biblioteca de educación donde el reconocido psicólogo ofrece las claves para potenciar las aptitudes de nuestros hijos y ayudarles a ser felices. También invita a los padres a reflexionar sobre su comportamiento y su manera de dirigirse a los hijos, cuestión vital en la adolescencia.

50 consejos para convivir mejor con tus hijos adolescentes, de Debra Ciavola. Este práctico libro ofrece estrategias divertidas para conectar, entender los sentimientos de tus hijos y sentar las bases para comprender y respetar los distintos puntos de vista. Con él puedes aprender a leer entre líneas, darles alas y promover una vida equilibrada.

Un extraño en casa: Tiembla, llegó la adolescencia de Rocío Ramos-Paul. La famosa Supernanny deja atrás la niñez, tratada en sus anteriores libros, para sumergirse de lleno y aconsejar a los padres sobre esta etapa tan difícil.

Como dejar de pelearse con su hijo adolescente de Don Fleming. Una guía práctica plagada de ejemplos y diálogos que te ayudarán a establecer normas y evitar peleas en temas de discusión como la hora de llegada a casa, la sexualidad, las llamadas telefónicas, o el uso del dinero.

¿Hablas de sexo con tu hijo? de Nora Rodríguez. Un libro de referencia para abordar con tus hijos el tema de la sexualidad y no dejarlo en manos de Internet o de los conocimientos de sus amigos.

Como hablar para que sus hijos le escuchen y como escuchar para que sus hijos le hablen de Adele Faber y Elaine Mazlish. Uno de los libros educativos más afamados, explica de forma práctica cómo debes comunicarte con tus hijos y ofrece numerosos ejemplos en positivo y en negativo. Aprenderás a utilizar las palabras y estrategias adecuadas para alcanzar el diálogo y que este sea fructífero.

¿Qué os ha parecido? ¿Sois  “unos padres con los que se puede hablar”?

Os invito a que compartáis vuestras experiencias, seguro que a todos nos resultaría muy útil.

¡Gracias por estar ahí!

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